Por Maribel Acosta Damas (*)
A la altura de marzo de 2025, la DANA no ha pasado en Valencia, podría decirse que, de muchas maneras, en toda España. Los reporteros de El Periódico, José Luis García Nieves y Minerva Mínguez, publican en fecha reciente: “Mientras todos los teléfonos emiten un estridente pitido, hay una mujer en Catarroja agarrada a un toldo que ve cómo la barrancada arrastra vehículos hacia ella. En Alfafar, varias personas atrapadas en un coche piden auxilio. En Beniparrell, alguien se refugia en la segunda planta, con la primera ya totalmente inundada. Son las tres peticiones de auxilio de las 20 horas y 11 minutos del 29 de octubre que recoge el informe con las 19.821 llamadas al 112 que Emergencias de la Generalitat ha remitido a la jueza de Catarroja que investiga la gestión de la dana…”
Mucho se ha descrito y analizado ese día de tragedia inmensa y mucho deberá seguir saliendo a la luz. Y entre esos testimonios están los de las mujeres. Acaba de ser presentado el documental Resistents: Dones després de la dana, en que las mujeres ofrecen sus vivencias, pero desde una mirada menos abordada por los medios de comunicación: la de la solidaridad. Ahí quiso centrar su trabajo la periodista y directora del documental, Elena Morales.
Maribel Acosta Damas– Tú comenzaste la presentación del documental diciendo “yo quiero que además de todo lo que significó la Dana como desastre, este documental sea la historia de los abrazos…”
Elena Morales– Sí, los abrazos entre ellas, porque creo en la capacidad que tienen las mujeres para crear redes de sustento que a mí me parece esencial para poder superar una crisis como esta, para poder tirar adelante y para pensar en el futuro de una forma sana. Yo estoy convencida de que dentro de unos meses van a empezar a salir heridas existenciales, emocionales y por tanto de salud mental que van a ser muy importantes, que probablemente van a crear un antes y un después. Pero como de eso no se habla…
Maribel Acosta Damas- Y por qué de eso no se habla?
Elena Morales– Bueno, pues porque en este país -no sé si ocurre en todas partes- pero en este país no ha sido nunca muy habitual hablar, primero de salud mental y segundo, de emociones que están íntimamente relacionadas. Pero a mí me parece esencial. Tú te puedes comprar un coche, puedes, como yo decía, rehacer tu cocina, pero si tú emocionalmente no estás bien, todo eso no te va a servir de nada. Entonces, todo lo que ha ocurrido, todo lo que estas personas han vivido, están viviendo en el presente y su perspectiva… su perspectiva, en muchos casos muy negra del futuro, va a marcar un antes y un después en una población que tiene miles de habitantes.
No son pueblecitos pequeños, son el área que circunda la ciudad de Valencia, que son poblaciones enormes. No en vano, como dice en el documental la persona que trabaja con mujeres víctimas de violencia de género, el 40% de las mujeres que judicialmente y policialmente están protegidas por violencia de género en toda la provincia de Valencia están allí. Eso es una cantidad ingente de mujeres que se sienten absolutamente desprotegidas en estos momentos y que están viviendo historias Dantescas. No hemos sacado a la luz ni el 1%. Evidentemente nadie está hablando de las prostitutas que todavía ejercen la prostitución en esos polígonos. Recientemente yo pasé por allí y vi a una chica muy joven sentada en una silla, casi desnuda. De todo eso no se habla. Nos estamos centrando solo en las ayudas y en la catástrofe arquitectónica. Han caído las casas, pero lo que están cayendo realmente son las personas. Entonces, en este documental es importante ver cómo ellas, como las mujeres, son las que están sustentando, las que están tomando las decisiones, las que están sustentando a sus familias a nivel emocional y las que están sustentando la ayuda y la red de ayuda en los vecindarios.
Maribel Acosta Damas- ¿A nivel de organización social cómo se mira? Ya sabemos de la dimensión del desastre natural pero sí se puede evitar la muerte y sí se pueden salvar incluso muchísimas cosas materiales si hay una alerta temprana. Sin embargo, el documental no refiere mucho esto. Entonces, en ese sentido ¿cuál es el concepto que trabajó el documental?
Elena Morales– Queríamos centrarnos en las emociones. Para mí son súper importantes. En algún momento del documental nos referimos a la responsabilidad social y sí que hacemos un guiño: el guiño de que la alerta llegó cuando ya era tarde, cuando ahora ya sabemos que todas las personas que han muerto ya habían muerto. Ya se sabe que cuando sonó la alarma en nuestros teléfonos, las más de doscientas personas que habían muerto, ya eran fallecidas. ¡Claro que lo sabemos!
Por otra parte, no queríamos centrarnos tampoco en esa guerra política (ya de eso hay bastante), porque a la mayoría de personas que lo han perdido todo, incluyendo la vida, eso no les va a aportar nada. Entonces creo que ese espacio en el que estamos escuchando lo que realmente han sentido y están sintiendo es más importante que esa guerra política que se está dando en los medios de comunicación. Nuestra idea era meternos en aquellas realidades que están invisibilizadas completamente. Si la mujer ya es invisible de normal, pues en estos casos es mucho más. A mí me llamaba mucho la atención que las primeras semanas las redes sociales estaban llenas de señores famosos que estaban protagonizando la ayuda y la solidaridad. Cuando yo, que estuve allí desde el primer día, vi que las que llevaban las riendas de sacar el barro en todas las casas eran ellas, las mujeres. Pero claro, estaba el chef no sé qué trayendo comida, que ha sido súper importante. Evidentemente no le vamos a negar el mérito a nadie. Pero una vez más, la tarea, la vida de las mujeres ha quedado un poco en los rincones. Entonces queríamos sacar esa fortaleza y esa forma diferente, empática y emocional de afrontar las cosas, sacarlas a la luz, visibilizarlas. En el Día de la Mujer queríamos visibilizar esa forma, yo creo que diferenciadora y yo reivindico siempre eso. La igualdad es la igualdad, pero nosotras tenemos formas diferentes de hacer las cosas.
Maribel Acosta Damas- ¿Y qué ha pasado después de eso? ¿Después del documental allí, qué ha pasado? ¿En estos pueblitos, en estas mujeres, en estas redes, qué ha ido pasando?
Elena Morales– Pues yo creo que con las personas, con las mujeres que hemos hablado, que como decía, hemos hablado con muchas mujeres, les ha venido bien. En el documental hay una artista que dice “yo no he llorado”, pero estaba llorando en el documental. No había llorado hasta ahora porque nadie les había permitido hablar de lo que sentían, de cómo lo habían vivido, de qué habían visto. Esto que parece improbable, pues ocurre porque te pones a limpiar, te pones a sacar lodo, te pones a intentar sacar a tu familia adelante y nadie te ha preguntado cómo estás. ¿Sabes? Entonces esa frase a mí me parece demoledora: “No he llorado nunca, hasta ahora no he llorado…”, pero estaba llorando, Cristina estaba llorando.
En otro testimonio, La directora de instituto escolar, que no es de la zona, que vive en otro sitio que no ha sido afectado, no paró de llorar en todo momento. Porque que un alumno te cuente que ha sacado a su hermano ahogado del agua… ¿Cómo sobrevives a eso? ¿Cómo no te vas a ser absolutamente empático siendo profesora de esos alumnos y no sentir lo que están viviendo? ¿Cómo afrontas las clases el año que viene? Es que esto no se ha quedado aquí. Cuando haya una escuela de nuevo y estos chavales vuelvan a su instituto, el niño que ha recogido a su hermano muerto, ¿cómo va a afrontar la vida? Y esta es la Dana para mí. La Dana para mí son esas “pequeñas historias” de las que nadie habla y nadie va a hablar y no interesan a los medios de comunicación y mucho menos a las redes sociales que quieren el impacto al instante. ¡Yo sí quiero escucharlas! ¡Y todo el tiempo que sea necesario!
Maribel Acosta Damas- Y vas a seguir?
Elena Morales– ¡Ojalá, ojalá! Mi deseo sería entrar a muchas casas más a escuchar sus testimonios, a ver cómo evolucionan, a alegrarme con ellas en sus hazañas. ¡Cada electrodoméstico que llega a una casa es una pequeña hazaña! ¡Cada foto que recuperen va a ser una hazaña! Me estaba diciendo Cristina: “Aun no han puesto la puerta pero puedes venir cuando quieras.”
Maribel Acosta Damas- Esas historias son las historias de las mujeres de mi país. Cada vez que hay un ciclón, que hay un huracán…
Elena Morales- Claro, claro, claro, claro. Y cada vez que hay una guerra y cada vez que hay un drama y nunca estamos en nada y, nunca estamos en la foto, nunca estamos en los medios de comunicación nunca estamos dirigiendo nada. Esas pequeñas vidas para mí son súper importantes porque, como decía, cada pequeña vida configura la colectividad y la colectividad es la sociedad misma. Entonces, si ellas empujan, si ellas consiguen que esa sociedad sane, es beneficioso para todos nosotros. Pero al mismo tiempo, nosotros también tenemos una responsabilidad con ellas. Toda la sociedad tiene que apoyarlas. Yo siempre he dicho que la maternidad, por ejemplo, debería ser algo compartido y no solo de las madres. Debería ser una responsabilidad social que el señor que no tiene hijos también se responsabilice de la continuidad de esa sociedad. Es necesario que lo que representamos las mujeres sea una responsabilidad compartida porque somos esenciales para la evolución de la sociedad, para la sostenibilidad de la que tanto hablamos. Y en todas partes están las emociones. Ellas son parte esencial del patrimonio de una nación.
Trailer del documental Resistents: Dones després de la dana
(*) Maribel Acosta Damas, Dra. en Ciencias de la Comunicación Social, Periodista cubana y docente de la Universidad de La Habana, trabaja y colabora con varios medios de su país y de otros países.